Las víctimas suelen
responsabilizarse por la
conducta de sus agresores.
Fabián Tablado fue condenado a 24 años de prisión por matar a su novia, Carolina Aló de 113 puñaladas. “Los peritos psicológicos dicen que se desestabilizó”, asi consta en la causa. Por otra parte, Una joven de 18 años embarazada fue asesina a balazos en la localidad bonaerense de Dolores, por el crimen fue detenido su ex novio quien se encuentra bajo tratamiento psicológico”
Las heridas psicologicas son las
mas difíciles de indentificar
y de tratar
Estos datos estremecen ya que reflejan una problemática que puede ser combatida con campañas de prevención y políticas claras de contención. Pero hay mucho por hacer ya que no hay un sistema de seguimiento, monitoreo de la mujer en situación de violencia.
La estigmatización de la violencia
Muchas veces la víctima de una violación va a realizar la denuncia y se encuentra con jueces que le preguntan a la trabajadora social: ¿A usted le consta que esta víctima era virgen? Esta pregunta innecesaria deja al descubierto la ausencia de los elementos para la contención de la mujer en situación de violencia.
Las vejaciones, humillaciones y la desconfianza son aristas de un problema latente: La violencia de género. Los medios de comunicación se detienen en la cobertura de datos morbosos, con detalles íntimos de la victima, minimizando el problema de fondo: la violencia.
“La violencia Intrafamiliar se da básicamente por tres factores; uno de ellos es la falta de control de impulsos, la carencia afectiva y la incapacidad para resolver problemas adecuadamente” afirma Rosana Rodríguez, socióloga especialista en violencia de género. Además, según la especialista, en algunas personas podrían aparecer variables de abuso de alcohol y drogas.
Los medios abordan la tematica desde varios
aspectos, como es el caso de TELEFE.
La víctima puede ser joven, o no. Puede ser profesional o una simple ama de casa, pero si toma la decisión de denunciar la situación por la que está pasando puede encontrarse con una médica, jueza, fiscal o incluso una trabajadora social que ponga en duda su testimonio. Siempre se desconfía de la victima.
Las trabas al denunciar
“La mataron a golpes, a fierrazos o algo así. Tiene el rostro desfigurado. Estaba destrozada” contaba un hombre luego de descubrir el cadáver de su vecina en una bolsa de residuos. El hecho ocurrió en San Cristóbal el pasado 22 de mayo y uno de los hijos de la víctima fue acusado del crimen, quien tenía antecedentes de violencia.
El sometimiento se da de muchas
maneras, en el que los golpes es
el último eslabón.
En este caso, el “enemigo” era su propio hijo. El círculo de maltrato en el que están envueltas las mujeres dificulta la denuncia. Y cuando exponen los casos, las falencias del sistema complican aún más su situación. Muchas mujeres hablan del maltrato por parte del Estado. A la mujer se le pone mucha presión para que denuncie, y efectivamente tiene que denunciar.
La denuncia solo es el primer paso, pero la deja vulnerable a las represalias del violento. Cuando la mujer toma la iniciativa, en primer lugar se pone más en peligro porque el victimario siente que se le escapa la impunidad, que está descubierto.
Si es que llega a la instancia de denuncia, puede encontrarse con una autoridad que debería ayudarla pero que en vez de eso, le dice: "Bueno pero no es nada”, “¿Qué habrás hecho para que reaccionara así”. Con esas minimizaciones de los hechos se desmoraliza a la víctima.
La falta de contención social
En los años 60 surgió lo que se denomina la "liberación femenina", en donde el rol de la mujer cambió sin embargo, todavía hay hombres que consideran a esposa e hijos como objetos de su propiedad. Por eso se creen con el derecho a descargar sobre ellos su frustración o malhumor maltratándolos a su antojo.
Una mujer boliviana reclamando
por la igualdad de la mujer
por la igualdad de la mujer
En el circulo familiar surgen recomendaciones como: "Mira, aguántalo es así. El tiene carácter fuerte, pero es buen tipo y te quiere". La estructura familiar esta basado en los principios del patriarcado, en donde el “macho alfa”, que es el encargado de poner orden y establecer el mando en el hogar.
“Las mujeres se avergüenzan por lo que les sucede y que hasta se creen merecedoras de los abusos. Por eso prefieren mantenerlo en secreto y así esa situación puede prolongarse durante años”, explica la psicóloga Catalina Fernández En el ámbito laboral, la contención suele ser nula al no haber una legislación diferencial que ampare a las trabajadoras que sufren esta problemática. “Si tu jefe te dice: si volves a venir así, estas despedida. Es Obvio que te va a asustar”, reflexiona Fernández.
“La víctima se encuentra con una sociedad que no la apoya; no hay refugios, no hay ayuda, no hay sitios donde la mujer se pueda sentir segura. Cuando una mujer va a una denuncia en muchos sitios va a un vacío. Ahí es donde falla el Estado”, concluye Fernández.
Las falencias del Estado
La víctima debe someterse a un Estado que no le ofrece las condiciones mínimas para que pueda salir de esa situación. La mujer no es un ser pasivo, tiene derechos y cada vez se hace oír. En la actualidad, hay más denuncias. Pero el Estado sigue siendo uno de los más grandes ausentes a la hora de contenerlas.
“El estado psicológico en el que se encuentra la víctima hace que le resulte muy difícil realizar la denuncia. Y, una vez que toma la decisión, se encuentra con las trabas que ofrece el sistema para poder sostener en el tiempo ésto que le llevó tanto resolver”, afirma Natalia López, abogada especializada en casos de violencia.
Las mujeres sufren muchas veces el rechazo por
parte de su entorno. En el spot anterior representa
los lugares comunes en el que suele poner a la víctima
“Se desconfía de las mujeres sólo por su condición, porque esta claro que el responsable es un hombre, puede ser el marido, novio, hijo, hermano, padre. Pero es un claro ejemplo de problema de género”, afirma López.
En el camino a la recuperación, la mujer se encuentra con filtros hasta llegar a que se haga Justicia. Cada vez que se llega a un Juzgado hay un problema nuevo. En materia de violencia no hay una ley provincial. No existe un procedimiento que diga qué pasos hay que dar y en qué plazos.
La persona que denuncia puede solicitar la exclusión del hogar del agresor o la prohibición de acercamiento. “Pero esto es lo más difícil de realizar. Si bien, la víctima se animó a denunciar, que la misma perdure en el tiempo es lo mas complicado”, reflexiona German Ferrer, juez correspondiente al juzgado de familia.
"Hay mujeres que no quieren pedir la exclusión o la prohibición, peor aún, que no quieren denunciar al agresor. Pero en esos casos, la denuncia es personal, es privada, uno con agente del estado puede intentar asesorarla, pero la decisión siempre es personal”, recuerda Ferrer.
la calle son las agresiones mas comunes.
El anterior video era claro ejemplo de la problematica.
Se necesita que surjan políticas públicas que traten el tema en forma integral conteniendo a las víctimas y reeducando a los victimarios. Ya que mientras no se brinde un tratamiento especializado a los hombres, estos van a seguir naturalizando la violencia.
“No hay políticas de Estado destinadas a dar respuesta a la protección de la mujer que decide pedir ayuda. No hay presupuesto ni personal suficiente”, observó Rosana Rodríguez, socióloga especialista en violencia de género.





No hay comentarios:
Publicar un comentario