“El en varias
oportunidades intento ahorcarme. Siempre se arrepentía y me hacía sentir culpable,
me decía que sus arranques de violencia eran respuestas a lo que yo hacía mal. Ingenuamente
duramente mucho tiempo creí que si hacia las cosas mejor tal vez no me maltrataría
mas”, recuerda Verónica.
Verónica es correntina y cuenta en primera persona lo que tuvo que vivir. “Estuve dos años en tratamiento grupal, esto me saco
del encierro y del aislamiento que tantos años de violencia me habían producido.
Pude empezar a armar relaciones interpersonales de paridad y no
solo a partir del ejercicio de poder. Aprendí a poner límite a ese
avasallamiento. La institución
siempre me acompaño en mis decisiones” cuenta Verónica.
Los centros de
ayuda y los servicios de socorro ayudan a la concientización y a la
sensibilización de la violencia contra las mujeres. “Yo sufrí violencia física,
verbal, sexual, económica y de restricción de mi libertad por parte de mi ex
pareja. Me asuste supe que había estado preso 10 años por asesinar a su
anterior mujer en Chaco. Se que ese podría haber sido mi destino.
”,afirma Verónica.
Actualmente participa en talleres con vecinas en la biblioteca de su barrio. "Los talleres son excusas
para juntarnos y entre mate y mate más de una se empieza a animar a hablar. Las
mujeres necesitamos más espacios donde habla pensar y empoderarnos", reflexiona Verónica.
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